CHINA. – Disminución de la población de abejas obliga agricultores a polinizar a mano

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En los últimos cincuenta años la población humana se ha duplicado y el consumo promedio de calorías por persona se ha incrementado en un 30%.

Para lidiar con la creciente demanda de alimentos ha sido necesario invertir en más terrenos de cultivo para producción agrícola y esto se ha realizado principalmente a través de la tala de bosques de modo que la agricultura se ha vuelto más intensiva. Fertilizantes, pesticidas y el desarrollo de nuevas variedades de plantas han permitido que los agricultores incrementen el promedio de producción de alimento por hectárea en un 130% durante el mismo periodo.

Es evidente que este patrón de producción no puede continuar para siempre; se acabarán los bosques para talar y no podemos introducir más producción agrícola en la misma área. Ya comienzan a verse fisuras en este sistema; la producción agrícola intensiva podría no llegar a ser sustentable a largo plazo.

A nivel mundial, trescientos veinte millones de hectáreas de tierra han sido afectadas por una acumulación de sal debido a prácticas de regadío y aproximadamente un 40% de todas las tierras agrícolas se encuentran degradadas de una forma u otra.

El rol de las abejas y agentes polinizadores

La agricultura y la salud humana dependen de los servicios de ecosistema que proveen los organismos naturales; los gusanos, larvas y milpiés junto con otras criaturas ayudan a formar el suelo y a la producción de oxígeno de los bosques, previenen la erosión y regulan el flujo de agua. Además, contribuyen a que las aves regulen las pestes, a que las moscas y escarabajos descompongan estiércol y que las abejas y otros polinizadores contribuyan a la producción de cultivos.

La agricultura moderna amenaza con erradicar a estos organismos y de esta forma a auto-destruirse. Los polinizadores son el más claro ejemplo de cómo nuestro descuido por la salud del medioambiente amenaza nuestra propia supervivencia. Alrededor de un 75% de todas las especies de cultivos requieren la polinización de algún insecto, muchas veces de las abejas, pero también de las moscas, mariposas, aves e incluso murciélagos.

Se ha estimado que la polinización de cultivos por insectos está valuada en US$ 14.6 billones para la economía de Estados Unidos y 440 millones de euros para el Reino Unido. Una parte de la polinización se hace con abejas domesticadas pero la mayoría del proceso es realizada por insectos silvestres incluyendo muchas especies de abejas salvajes como los abejorros.

En el Reino Unido, por ejemplo, estudios recientes sugieren que alrededor de un tercio de la polinización es realizada por las abejas y el resto por una amplia variedad de insectos salvajes, Estos animales necesitan lugares tranquilos para anidar y flores para alimentarse cuando los cultivos no han brotado. Sin embargo, la diversidad de las abejas ha disminuido marcadamente en Europa, con la desaparición e incluso extinción de muchas especies. Solo dentro del Reino Unido, se han perdido tres especies de abejorro y seis más se encuentran en peligro de extinción. Cuatro especies de abejorro se han extinguido para la totalidad de Europa y hay evidencia de pérdidas similares en Norteamérica y China.

Los polinizadores vuelan en nuestros campos para polinizar cultivos de areas salvajes que se encuentran en los alrededores, sin embargo, si éstas no existen, o si los cultivos están empapados en insecticidas entonces la polinización sufrirá una disminución y la producción se reducirá.

Las huertas de China polinizadas a mano

La evidencia global apunta a una caída en la producción de cultivos polinizados por insectos, particularmente en áreas de intensa agricultura. Cuando los cultivos se encuentran en campos extensos no hay suficientes insectos para polinizar. Si los insecticidas son utilizados frecuentemente, entonces los polinizadores vitales no pueden sobrevivir.

Los ejemplos más dramáticos se pueden ver en los cultivos de manzanas y peras del suroeste de China donde las abejas silvestres han sido erradicadas por el excesivo uso de pesticidas y la falta de un hábitat natural.

En los años recientes, los agricultores se han visto forzados a polinizar a mano sus árboles, trayendo tarros de polen y pinceles para polinizar individualmente cada flor y utilizan la ayuda de sus niños pequeños para trepar a lo más alto de los brotes. Esto es solo posible debido a que este es un cultivo de alto valor, sin embargo, no hay humanos suficientes en el mundo para polinizar todos los cultivos a mano. Existen soluciones simples, estudios en Europa y Norteamérica han descubierto que al plantar franjas de flores salvajes cerca de los cultivos y dejar parches de vegetación natural tales como árboles y bosques, es posible aumentar la población de polinizadores. Estas prácticas también pueden incrementar la población de predadores naturales, disminuyendo la necesidad de usar pesticidas.

Con un poco de esfuerzo, es perfectamente posible cultivar alimentos y al mismo tiempo cuidar el medioambiente. De hecho, si lo vemos a largo plazo, esta es probablemente la única manera de cultivar alimento ya que de otra forma, la agricultura podría llegar a colapsar.

Sin las abejas, nuestra dieta sería increíblemente pobre. Estaríamos forzados a sobrevivir de cultivos polinizados por el viento: trigo, cebada, maíz y no mucho más que esto. Imagine supermercados y almacenes sin frambuesas, manzanas, frutillas, guisantes, calabazas, melones, tomates, arándanos y mucho más.

Las abejas y otros insectos nos han entregado polinización gratis para nuestros cultivos por siglos y continuarán haciéndolo si aprendemos a reconocer su importancia y a devolverles el favor entregándoles lo que necesitan para sobrevivir.

Fuente: China Dialogue